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jueves, 23 de julio de 2015

La Alabanza un Arma de Guerra




      La Alabanza un Arma de Guerra
Texto: Jueces: 1: 1-7
Aconteció después de la muerte de Josué, que los hijos de Israel consultaron a Jehová, diciendo: ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos? 2Y Jehová respondió: Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos. 3Y Judá dijo a Simeón su hermano: Sube conmigo al territorio que se me ha adjudicado, y peleemos contra el cananeo, y yo también iré contigo al tuyo. Y Simeón fue con él. 4Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos al cananeo y al ferezeo; e hirieron de ellos en Bezec a diez mil hombres. 5Y hallaron a Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él; y derrotaron al cananeo y al ferezeo. 6Mas Adoni-bezec huyó; y le siguieron y le prendieron, y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies. 7Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, recogían las migajas debajo de mi mesa; como yo hice, así me ha pagado Dios. Y le llevaron a Jerusalén, donde murió.
Note que el vs. 1 comienza diciendo que Josué había muerto, pero que aún así, es decir sin líder, el pueblo de Israel decidió seguir luchando para despojar a los cananeos de sus territorios.
Antes de continuar, analicemos dos cosas importantes de esta primera parte, primero, Josué había muerto y no había dejado sucesor, sin embargo, ante esta crisis de liderazgo, Israel tuvo que aprender que sin importar cuán poderoso y sabio fuera el líder actual, su líder real era Dios.
A menudo ponemos nuestra esperanza y confianza en algún líder espiritual, y olvidamos que en realidad el que está al mando es Dios. Reconozca a Dios como su comandante en jefe, y evite caer en la tentación de descansar demasiado en los líderes humanos, sin importar lo espiritual y sabio que puedan ser.
Ahora  ¿Por qué Dios quería despojar a los cananeos de sus tierras y entregárselas a Israel? Aunque la orden parece cruel, los israelitas estaban bajo la orden de Dios para ejecutar juicio sobre estos pueblos malos que vivían en esa tierra.
La mayor amenaza de Canaán para Israel no era su ejército, sino su religión y costumbres. La religión cananea idealizaba cualidades inicuas: crueldad en la guerra, inmoralidad sexual, avaricia egoísta y materialismo. Era una sociedad que pensaba « primero yo, y después lo que sea». Obviamente, las religiones de Israel y de Canaán no podían coexistir.
Durante el liderazgo de Josué la tierra de Canaán había sido conquistada casi en su totalidad, pero ahora que Josué había muerto los cananeos la estaban recuperando y poco a poco los israelitas perdían control sobre ella.
Tenía que desarrollarse en ellos un espíritu de reconquista de la tierra prometida, Fue entonces cuando nace la oración del pueblo de Israel vs 1 ¿Quién de nosotros subirá primero a pelear contra los cananeos? Y la respuesta de Dios fue la siguiente: Judá subirá; he aquí que yo he entregado la tierra en sus manos.
Dios decidió que la primera tribu que iniciase este plan de reconquista, no fuese otra sino Judá, la pregunta es ¿por qué Dios eligió a Judá y no a otra tribu?, ¿ Qué tenía de especial la tribu de Judá?.
Sabía usted que Judá es un nombre que en el hebreo significa: alabanza o el que alaba, y que esta tribu era la que más se identificaba con la adoración y la alabanza, tanto que la Biblia dice que el más grande adorador que tuvo Israel fue David, al cual la Biblia llama el dulce cantor de Israel, y éste era de la tribu de Judá.
Dios decidió que la tribu que iba a comenzar su plan de reconquista de la tierra prometida tenía que ser Judá, porque ella representaba la adoración y la alabanza, todas las tribus iban a entrar a la guerra pero la que tenía que comenzar esta primera batalla era Judá.
Esta es la razón por la que toda oración de guerra espiritual tiene que comenzar con alabanza y adoración, por que la alabanza abre el camino a la victoria del pueblo de Dios.
Ahora veamos lo que sucedió con Judá cuando subió a la guerra, vs 4-6: 4Y subió Judá, y Jehová entregó en sus manos al cananeo y al ferezeo; e hirieron de ellos en Bezec a diez mil hombres. 5Y hallaron a Adoni-bezec en Bezec, y pelearon contra él; y derrotaron al cananeo y al ferezeo. 6Mas Adoni-bezec huyó; y le siguieron y le prendieron, y le cortaron los pulgares de las manos y de los pies.
Hay  muchas batallas espirituales que no se van ganar sino hasta que tu alabanza y tu adoración golpeen con tal fuerza a los oídos de Satanás hasta que se rinda y la batalla sea completamente tuya.
No importa cuán difícil se vea tu situación y cuán amenazante sean las voces en tus oídos sigue presentando a Dios tu alabanza hasta que tu situación cambie y la victoria sea tuya en su totalidad. Ahora veamos algo más.
Dice la Biblia que Judá no sólo venció al cananeo y al ferezeo en esa batalla, sino que además tomó prisionero a Adoni- Bezec (EL SEÑOR DEL RELAMPAGO) que era uno de los Reyes más malvados de los cananeos y que además le cortó los pulgares de las manos y de los pies, lo mismo que él había hecho con otros reyes.
Los pulgares de las manos y de los pies tienen una función irremplazable en el cuerpo, no se puede funcionar de manera normal sin ellos, no tenerlos en el cuerpo deja a la persona disminuida en sus fuerzas y en su firmeza.
Se lo explico,  la falta de los pulgares en las manos disminuyen la capacidad de las manos para tomar con fuerza las cosas, trate usted de apretar algo sin contar con los pulgares y se dará cuenta de que la fuerza de las manos disminuyen.
La idea de la falta de los pulgares en las manos es que cuando nuestra vida espiritual no contiene un gran espacio dedicado a la alabanza nuestras fuerzas disminuyen, por eso alabar a Dios en los momentos difíciles no sólo te proporcionan un gran bálsamo sino que además te fortalece.
Por otro lado la falta de los pulgares en los pies, hace que el cuerpo pierda su equilibrio natural, es decir, pierde su firmeza y la persona fácilmente puede tropezar, esta es otra de las consecuencias que acontece a los cristianos que han perdido la motivación por la alabanza, la firmeza de la vida cristiana se va y puedes caer postrados por alguna debilidad.
Pero cuando te conviertes en un creyente que ha aprendido a alabar y a adorar a Dios dejas de ser un débil y sin firmeza, y en lugar de ello, tu vida de adoración y de alabanza hace que ahora seas tú el que debilitas a tus debilitadores y declares nulas las acciones del diablo y de los demonios.
Veamos lo que dijo Adoni Bezec: vs 7, Entonces dijo Adoni-bezec: Setenta reyes, cortados los pulgares de sus manos y de sus pies, recogían las migajas debajo de mi mesa; como yo hice, así me ha pagado Dios.
A muchos creyentes el diablo los ha derrotado y por años los ha tenido debajo de su mesa recogiendo sus migajas, pero jamás podrá hacer eso con un ejército de creyentes que a aprendido a adorar y a alabar a Dios, y que no sólo derrota a sus enemigos sino que además los inutiliza y los declara inválidos.
¿Por qué el diablo no puede derrotar a una iglesia que ha aprendido a adorar y a alabar a Dios? Por que la Biblia dice que Dios habita en medio de la alabanza de su pueblo, ese es el secreto, Dios puede estar en cualquier iglesia y reunión cristiana, pero estar no es lo mismo que habitar, y la Biblia dice que el sólo habita donde se lo sabe alabar.
Nosotros no queremos a un Dios que nos visite, queremos a un Dios que viva aquí en medio de su pueblo, por eso esta debe ser una iglesia que alaba, no dije una iglesia que canta, dije una iglesia que alaba, cualquiera puede cantar, pero sólo los que son de la tribu de Judá saben alabar a su Dios.
Veamos lo que sucede cuando la iglesia se convierte en una iglesia de alabanza, en Génesis  48: 8-10 dice:
Primero dice: te alabarán tus hermanos, los hijos de tu padre se inclinarán a ti, ¿Qué quiere decir esto? Que aquellos que se convierten en adoradores y gente que sabe alabar a Dios, serán hijos ilustres y sobresalientes entre sus hermanos, serán los más sabios, los más prósperos y los más destacados y sus propios hermanos los honrarán.
Pero además dice: tu mano en la cerviz de tus enemigos, ¿qué significa esto? La cerviz es la espalda, la mano en la espalda es un gesto de amistad, lo que quiere decir es que cuando eres un hombre de la alabanza aún tus enemigos se convierten en tus amigos.
Hay gente que jamás escuchará nuestra predicación, no quieren saber nada de que les hablemos de Cristo, pero cuando te ven adorar y alabar a Dios en medio de las pruebas y en lugar de renegar y echarte a llorar, te ven alabando a Dios, terminan reconociendo que Dios está contigo y serán tocados por tu actitud adoradora.
Luego dice en el vs. 9: cachorro de león es Judá, así como león viejo ¿quién lo despertará?
Esta es tal vez la característica más importante de la tribu de Judá, aquí se lo compara con un cachorro de león y luego con un León viejo que duerme, y dice: ¿quién lo despertará? ¿Puede usted imaginar lo que podría sucederle a una persona que se atreve a despertar a un león de su sueño?
El león es uno de los animales más temidos de la selva y cuando están hambrientos se vuelven muy peligrosos, pero si hay un momento que realmente enfurece a un león es cuando se lo despierta de su sueño, allí se vuelven fieras salvajes.
Cuando se describe a Judá como un león que duerme, lo que la Biblia está queriendo decir es que esta tribu cuando se despierta se vuelve fiera salvaje, y sus enemigos no tienen más que correr para salvar sus vidas.
Esta es la identidad que tiene una iglesia que alaba y que adora, son leones que acaban de ser despertados de su sueño, se convertirán en los cristianos más temidos del Reino de Dios, por que irán tras la presa y la cazarán y repartirán sus despojos con sus hermanos.
Las iglesias que saben alabar a Dios son iglesias temidas por los demonios, por que son cual leones que acaban de ser despertados de su sueño y no perdonarán a su víctima, correrán tras ella y la despojarán de todo lo que les quitó y les robó.
Dentro de cada creyente hay un adorador, dentro de cada creyente hay un salmista David, que cuando el oso venía por las ovejas lo tomaba por la quijada, lo mataba y lo despedazaba con sus manos.
El diablo tal vez te ha derrotado muchas veces y te ha humillado cortándote los pulgares de tus manos y de tus pies y te ha declarado inválido e inútil, pero antes de derrotarte primero tuvo que callar tu alabanza y tu adoración poniendo gente a tu lado que te decía ¡oye alaba más calladito y más moderadito! Y cometiste el error de hacerles caso sin saber que era el diablo detrás de ellos, con el fin de callar tu alabanza para luego derrotarte.
Pero ahora deja que la adoración y la alabanza vuelvan a ser restauradas en tu boca, deja que el león despierte dentro de ti, deja que la fiera se despierte y entonces los Adoni Bezec de tu vida serán vencidos, humillados y derrotados.
Dile al diablo, has cometido el grave error de despertar al león, haz despertado la furia de un ejército que sabe pelear con alabanza, ahora mi boca se abrirá para adorar y para alabar a Dios, porque Dios no viene de visita a una iglesia que sabe alabar, El viene a habitar en medio de ellos porque el habita en medio de la alabanza.
Además de todo esto dice la Biblia en Génesis. 48: 10: No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies. ¿qué significa esto? Que aquellos que despiertan en sus corazones el espíritu de la alabanza y adoración siempre serán líderes y siempre gobernarán.
Todo liderazgo de éxito comienza en una vida de adoración y de alabanza, los que van a ser líderes potenciales deben primero ser adoradores, David aprendió a adorar a Dios en el campo, cuando pastoreaba las ovejas de su padre, pero luego fue promovido por Dios y se convirtió en el Rey de Israel.
Hay mucha gente que está en una iglesia tratando de alcanzar algún liderazgo, por que piensan que sus títulos académicos o profesionales les acreditan para ser líderes, ellos ignoran que Dios no anda buscando profesionales para convertirlos en líderes, El anda buscando adoradores para convertirlos en reyes.
Dice el evangelio de Juan cap 4: 23-24  que el Señor busca adoradores en espíritu y en verdad y que tales adoradores es necesario que le adoren. Si queremos una descendencia real en nuestros hijos debemos convertirnos en una iglesia de alabanza y adoración.
En la descendencia de los que alaban y de los que adoran a Dios jamás faltarán líderes, reyes ni sacerdotes por que la Biblia dice: No será quitado el cetro de Judá, Ni el legislador de entre sus pies.
Estudiemos la Iglesia en Antioquía
La Iglesia en Antioquía demuestra que la adoración debe ser lo primero en importancia aun antes que el servicio. Esta era una iglesia “obrera”, pero antes que su trabajo estaba su adoración.
¿Qué estaba haciendo la iglesia antes de que Pablo y Bernabé fueran escogidos por el Espíritu y enviados como “obreros” al campo misionero? Estaban adorando a Dios.
“Mientras estaban adorando al Señor, y ayunando, el Espíritu Santo dijo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado” (Hechos 13:1-2).
Es interesante notar que Hechos 13:1 nos dice que había profetas y maestros en la Iglesia. Está claro que su prioridad de ministerio no era profetizar, ni enseñar, sino adorar. Todos estaban adorando, del ministerio de adoración fluía la palabra profética de Dios referente a la obra.
Los pasos o etapas estaban ordenados claramente de esta manera:
a. Adoración. Primero, había “adoración” para el Señor.
b. Palabra. Segundo, había una “palabra” del Señor.
c. Obra. Tercero, estaba la “obra” del Señor.
¡Antes de empezar a ministrar al mundo, debemos comenzar ministrando al Señor a través de la adoración!
¡No Adoración, No Lluvia!
La prioridad divina de adoración se ve en esta palabra profética procedente de los labios de Zacarías: “Vendrá a pasar que cualquiera… que no suba a Jerusalén a adorar al Rey, al Señor de los ejércitos, no recibirá lluvia” (Zacarías 14:16-17).
Aquí el principio es claro: No hay adoración, no hay lluvia. La actividad sin adoración producirá muy poca cosecha, no importa lo duro que trabajemos. ¿Por qué? Se necesita la lluvia del Espíritu de Dios para producir la cosecha. Sin nuestra propia adoración, no tendremos lluvia. Si no tenemos tiempo para adorar, nuestro tiempo de trabajo producirá muy poco fruto.
El orden divino de Dios es primero adorar y después trabajar. El ministrar al Señor trae las bendiciones de Su Espíritu sobre nuestros esfuerzos. El Señor está mucho más interesado en nuestra relación con Él, que en nuestra obra por Él.
2 CRONICAS 20:15, 21-22
"... Jehová os dice así: No temáis ni os amedrentéis delante de esta multitud tan grande, porque no es vuestra la guerra, sino de Dios. Y habido consejo con el pueblo, puso a algunos que cantasen y alabasen a Dios, vestidos de ornamentos sagrados, mientras salía la gente armada, y que dijesen: Glorificad a Jehová porque Su misericordia es para siempre. Y cuando comenzaron a entonar cantos de alabanza, Jehová puso contra los hijos de Amón, de Moab y del monte Seir, las emboscadas de ellos mismos que venían contra Judá, y se mataron los unos a los otros.”
En la guerra espiritual, las armas efectivas deben ser espirituales también.
La palabra declara que no tenemos lucha contra carne y sangre, sino contra principados y huestes de maldad en las regiones celestes. Por tanto El Señor nos ha equipado de armas de milicia que no son carnales, sino poderosas en El para la destrucción de fortalezas.
Josafat recibió la ordenanza de Dios acerca de lo que debía hacer para triunfar sobre los enemigos de su pueblo, los amonitas y moabitas, de manera sorprendente, cuando los cantores comenzaron a declarar la fidelidad de Jehová y su eterna misericordia, entonando melodías de exaltación, Dios hizo que el enemigo se confundiera y pereciera. Dios le dio la victoria a su pueblo, aun cuando ellos no lucharon con lanzas y espadas, Debemos entender esta contundente verdad en el campo de la guerra espiritual: “La guerra no es nuestra, sino del Señor”.
Entendiendo esta verdad, podemos exaltar a nuestro Dios, con la seguridad de que, si hacemos su voluntad, El siempre nos dará la victoria. Revisemos 2 de los elementos importantes en la victoria de Josafat sobre Amón y Moab. La Biblia nos enseña que al frente del contingente de guerra iban los que estaban vestidos de ornamentos sagrados, y detrás de ellos “la gente armada”. Revisemos a ambos grupos de personas.

1) Vestidos de ornamentos sagrados…
Los ornamentos “sagrados” hacen alusión al verdadero vestido de un adorador. La biblia nos enseña acerca de las vestiduras de alabanza, pero también acerca de vestirnos de justicia y de verdad, “vestirnos de ornamentos sagrados” es importante en la guerra espiritual. De nada sirve entender y aprender conceptos de danza y movimientos corporales, cuando la vida de donde procede dicha adoración no es una vida de santidad y entrega. SALMO 45:13 “De brocado de oro son sus vestidos…” El salmo 45 se refiere precisamente a la iglesia de Cristo, una iglesia adornada y vestida de ropas reales, que son símbolo de una auténtica consagración al Señor. El “brocado” es un trabajo minucioso, normalmente muy costoso, ya que se invierte mucho tiempo en realizarlo. Esto nos habla precisamente de la minuciosa, continua e invaluable obra del Espíritu Santo en la vida del creyente.
Vestir ornamentos sagrados es poseer el “adorno “del Espíritu de Dios, no solo movernos y levantar nuestras manos. La verdadera adoración es más una actitud del corazón que una actitud de nuestro cuerpo.
La formación de un adorador, no es un hecho mágico ni inmediato, es todo un proceso de quebrantamiento al que somos sometidos por nuestro Señor, hasta que nuestra vida se convierte en un verdadero sacrificio aceptable, un aroma grato de Cristo para Dios.


2) La gente armada, el pueblo guerrero
La palabra de Dios nos enseña claramente cuáles son las armas de un creyente. La alabanza y la adoración son armas poderosas en la guerra espiritual. Las expresiones jubilosas, que van acompañadas de una actitud correcta en el corazón delante del Señor son algo que nuestro adversario no puede tolerar. La alabanza es de Dios, y cuando su pueblo se la da, su presencia se entroniza y su reino se establece. Por eso el diablo procura impedir que el pueblo de Dios entienda esta verdad, y reciba la revelación respecto al poder de la alabanza jubilosa, la danza y las expresiones de regocijo. Nuestro Señor, es precisamente, el “León de la tribu de alabanza”, su rugido es aterrador para sus adversarios cuando su pueblo le rinde tributo y gloria con libertad
Isa 30:32 Y cada golpe de la vara justiciera que asiente Jehová sobre él, será con panderos y con arpas; y en batalla tumultuosa peleará contra ellos.

Ahí victoria en la alabanza y adoración depende de cada uno de nosotros si queremos pelear en nuestra fuerza o si decidimos pelar con la armas de Dios nos a entregado.

Iglesia Cielo Nuevo y Tierra Nueva.
Juan Monroy

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